Viernes, 06 Octubre 2017 10:57

Rosina de la Cruz Alvarado

Escrito por  Eduardo Jorge Prats
Twitter: @EdJorgePrats Twitter: @EdJorgePrats

La Asociaci√≥n Dominicana de Derecho Administrativo (ADDA) y la Fundaci√≥n Institucionalidad y Justicia, conjuntamente con el Foro Iberoamericano de Derecho Administrativo, por iniciativa y bajo la egida del Lic. Olivo Rodr√≠guez Huertas, presidente de la ADDA y nuevo embajador de la Rep√ļblica Dominicana en Espa√Īa, y quien, como reciente y certeramente ha se√Īalado Manuel Ferm√≠n Cabral, es, sin lugar a dudas, potente, generosa e inagotable ‚Äúbuj√≠a inspiradora de un nuevo derecho administrativo dominicano‚ÄĚ, han auspiciado esta semana un m√°s que justo, necesario y merecido homenaje a la Dra. Rosina de la Cruz Alvarado.

La Dra. De la Cruz Alvarado, Rosina, como siempre le ha gustado que le llamen amigos, colegas, clientes y alumnos (aunque la mayor√≠a le llaman ‚ÄúDoctora‚ÄĚ por respeto), es la gran precursora y madre fundadora de lo que hoy se conoce como el ‚Äúnuevo derecho administrativo dominicano‚ÄĚ, que comienza a emerger paulatina pero progresivamente bajo la sombrilla de las leyes 11-92, 153-98, 183-02, 200-04, 13-07, 41-08, 247-12 y 107-13 relativas a C√≥digo Tributario, telecomunicaciones, sistema monetario y financiero, libre acceso a la informaci√≥n p√ļblica, jurisdicci√≥n contencioso-administrativa, funci√≥n p√ļblica, Administraci√≥n p√ļblica y procedimiento administrativo.

Iniciando su vida profesional y acad√©mica en plena ‚Äúdictablanda‚ÄĚ de los largos 12 a√Īos de Joaquin Balaguer, la Dra. De la Cruz Alvarado introdujo a varias generaciones de estudiantes de Derecho en la Pontificia Universidad Cat√≥lica Madre y Maestra (PUCMM) en su sede central de Santiago de los Caballeros a los fundamentos del Derecho Administrativo y de la nueva disciplina de las libertades p√ļblicas, esta √ļltima materia clave y revolucionaria, precisamente cuando los dominicanos sufr√≠amos las tropel√≠as de un r√©gimen capaz, abiertamente y sin rubor, de torturar, desaparecer y asesinar en todo el territorio nacional a miles de j√≥venes pol√≠ticos y activistas de la oposici√≥n al r√©gimen. Disc√≠pula en Par√≠s del profesor Jean Rivero, Rosina traslada a Santiago y al pa√≠s todo el arsenal doctrinario y argumentativo del maestro, lo cual se reflej√≥ en su c√°tedra, en sus art√≠culos en el List√≠n Diario -que merecen ser urgentemente compilados y publicados pues conforman un verdadero manual de Derecho Administrativo-, y en los casos que llev√≥ y gan√≥ en el gran bufete que dirigi√≥ por d√©cadas, la Oficina Dr. Orlando Cruz Franco, y ahora en la magn√≠fica y especializada firma boutique que fund√≥ hace 17 a√Īos y que lleva su nombre.

Tuve el privilegio de ser alumno de la profesora Rosina de la Cruz Alvarado y confieso que disfrut√© enormemente sus memorables clases. Leyendo en franc√©s las lecturas asignadas por la profesora, sus alumnos ten√≠amos oportunidad de abrevar directamente en los grandes autores del Derecho Administrativo franc√©s, y entender c√≥mo el Derecho dominicano, derivado de aquel, hab√≠a evolucionado bajo su poderosa influencia. Todav√≠a hoy recuerdo c√≥mo la profesora Rosina diseccion√≥ y explic√≥ el c√©lebre ensayo del profesor Rivero ‚ÄúEl hur√≥n en el palacio real o reflexiones ingenuas sobre el recurso por exceso de poder‚ÄĚ y su magn√≠fica explicaci√≥n del r√©gimen de los recursos administrativos y del recurso contencioso administrativo, que m√°s tarde pondr√≠a por escrito en una serie de did√°cticos y esclarecedores art√≠culos publicados tanto en la Revista de Ciencias Jur√≠dicas de PUCMM (segunda √©poca) como en su columna de obligatoria lectura en el List√≠n Diario. El magisterio y la obra doctrinaria de la Dra. De la Cruz Alvarado han sido claves para que en nuestro pa√≠s litigantes y jueces admitieran lo que hoy ya nadie cuestiona: que la jurisdicci√≥n contencioso-administrativa puede controlar la constitucionalidad de leyes y actos y que ella juega un rol fundamental en la protecci√≥n jurisdiccional de las libertades p√ļblicas.

Rosina insufl√≥ en sus alumnos la pasi√≥n por el Derecho p√ļblico y, aunque parezca extra√Īo, nos ense√Ī√≥ a mirar con profundo respeto al Derecho privado, en especial al Derecho civil, que, junto con el Derecho romano, es base fundamental del Derecho p√ļblico, en espec√≠fico del Derecho Administrativo. Y he aqu√≠ uno de los rasgos m√°s importantes de la Dra. De la Cruz Alvarado como jurista: ella es, adem√°s, de iuspublicista, una gran civilista, sensible por tanto a las peculiaridades de la contrataci√≥n administrativa y al r√©gimen de la responsabilidad del Estado, cuya fuente originaria es el Derecho de las obligaciones civiles. En eso, se parece a su maestro, el profesor Rivero, quien, aparte de ser iuspublicista, fue experto en Derecho laboral, en una √©poca en que √©ste se confund√≠a todav√≠a con el Derecho civil.

Pero Rosina, adem√°s, ha sido una temprana y constante luchadora por los derechos de la mujer. Su an√°lisis, junto con Margarita Tavares (‚ÄúLa Condici√≥n Legal de la Mujer en la Legislaci√≥n Vigente y en los Proyectos de Reforma‚ÄĚ), fue un trabajo seminal que inspir√≥ y fundament√≥ a las reformas igualitarias y de genero de las √ļltimas d√©cadas, en muchas de las cuales personalmente trabaj√≥ tambi√©n, como consultora honor√≠fica e incansable activista. Pero aparte de pragm√°tica pero firme feminista, convencida de que el Derecho es un instrumento de cambio y emancipaci√≥n social, Rosina es una liberal de los pies a la cabeza y nunca, ni siquiera en la √©poca en que era chic ser de la izquierda marxista, la profesora dud√≥ que el Estado al que hay que limitar en su injerencia en la propiedad privada es el mismo al que hay que sacar de los aposentos privados y de la vida √≠ntima de las personas.

Si, como afirma Peter Haberle, los iuspublicistas contempor√°neos ‚Äúnos alzamos actualmente como enanos en los hombros de los gigantes de aquella √©poca‚ÄĚ de la Rep√ļblica de Weimar, podemos decir hoy, guardando el tiempo y la distancia, que todos los j√≥venes iuspublicistas dominicanos somos hijos o nietos de la Dra. Rosina de la Cruz Alvarado y, por tanto, nietos o biznietos de su profesor Rivero.